El porqué de Poste Cabildo

El Poste Cabildo es un pilar que sustenta dos arcos porticados de la Plaza de Garrovillas de Alconétar. En tiempos fue lugar donde se reunían los muchos clérigos de la villa para tomar decisiones. Algún tiempo después sostenía las espaldas de los jornaleros que esperaban el dedo apuntador para conseguir un jornal. Yo quiero que este Poste sea lugar para mis reflexiones, compartidas o no, e invitaros a criticarlas.


miércoles, 16 de noviembre de 2016

La izquierda desaparece

Entre las cosas aprendidas en los primeros años escelares que no se olvidan, era aquello que se conocía como “movimientos de la tierra”. En mi época escolar aprendimos dos: el de rotación –sobre su eje-, y de traslación –éste alrededor del sol; en ambos, el sentido de giro era hacía la derecha. En la actualidad en la enciclopedia digital nos encontramos con que la pareja de movimientos se ha ampliado a cinco, sumando el de precesión, nutación y el bamboleo de Chandler.
Esto de la Geofísica lo dejo de momento, pero me da pie para reflexionar sobre lo que unos científicos andan buscando; resulta que en los giros  existen otros conceptos que desconocía, la levógira y la dextrógira. La primera son los giros hacia la izquierda, la segunda hacía la derecha.
Pues bien, unos sesudos científicos, casualmente, se han encontrado con Jeremy, caracol cuyo giro de su concha es levógiro, y para que no desaparezca esta especie rarísima, en veinte años de estudio de esta especie es el primero que localizan, andan buscando pareja para que pase como con los movimientos de la tierra, que de dos, pasemos a ser muchedumbre, ¡pero si me parecía a mí que estos anímales eran hermafroditas! Todo el día aprendiendo.
A la derecha Jeremy
Casualidades de la vida, comida de “tosantos” con amigos y aparece un plato de caracoles al modo Alcántara, aquí no es por competir con el señor De la Torre en gastronomía regional, pero estos gasterópodos como los preparan en la tierra dónde trabajó mi tocayo Julio Lacer, no hay muchos sitios, queda recomendado; como tenía la curiosidad del giro levógiro, me estuve atento a ello, y puedo asegurar entre todos, no había ninguno, aunque me imagino yo que una vez cocinado no valdría de mucho llamar a los buscadores del caracol perdido para comunicarle “eureka”, tal cual hizo  Arquímedes.
No penséis que solamente anda buscando pareja para Jeremy el tal profesor de genética evolutiva Angus Davison, también por estos lares andamos a la busca y captura del giro a la izquierda.
No sé si lo de los caracoles lo conseguirán, lo que sí me da a mí, es que lo de conseguir un líder, o lideresa, para intentar la procreación y multiplicación de afiliados y votantes para el que se considera partido hegemónico de la izquierda, va a ser tan difícil como el empeño de encontrar la concha de izquierda.
A la derecha canario lancashire 
Ya no solo va a ser difícil encontrar al espécimen o mirlo blanco; es que  entre los apretones de los de villa abajo queriendo adelantar, como aquellos conductores del brexit por la izquierda; la fidelidad y cuantía suficiente de los caracoles y votantes de derecha; y sobre todo la disgregación interna producida en la concha de Ferraz 70, vamos a pasar más penurias que aquel Indiana Jones cuando buscaba el arca perdida.
Solo nos queda a algunos un consuelo, comprobar que en la “democracia actual más antigua del mundo” también han perdido en estos últimos día el giro que habían iniciado hacia la izquierda, en este caso por la aparición de un Canario Lancashire.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

El futuro no es el problema

Publicado un adelanto del último estudio del CIS correspondiente al mes de octubre, se vuelven a poner sobre el tapete Hule aquellos problemas que más acucian a los españoles.
A lo largo de años que se conocen como pos-franquismo, transición y consolidación de la democracia, los problemas de los españoles han ido cambiando en función de aquellos asuntos que les preocupaban y que se hacían más populares por mor de los medios de comunicación.
Así desde aquellos años en los que el principal, y más graves de los habidos, era el terrorismo, hemos llegado al momento actual en el cual, el que más le preocupa a los españoles es «el paro» con un 71,3; les siguen por orden: «la corrupción y el fraude» con el 37,6; «la política en general» con el 29,5; «los problemas económicos» con el 24,2; puntualmente «la falta de Gobierno» con el 13,9 y en  sexto lugar «la educación» con el 11,0.
No digo yo que no sea este el orden que los encuestados han decidido, lo que si me salta a primera vista es, que el resultado es cortoplacista. Comprendo a quienes el paro les acucie, no solo el día de la encuesta, sino durante un largo periodo de tiempo; pero no entiendo que la corrupción, la política y los políticos, en incluso el hecho puntual de la falta de Gobierno se antepongan a la necesidad de tener un acuerdo sobre Educación, en mayúscula y negritas.
Leo que según el informe PISA de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), que evalúa a los alumnos de 15 años, sitúa a España en una situación mediocre, entre 5 y 10 puntos por debajo de la media en materias como son las Matemáticas, la Comprensión Lectora y las Ciencias, y además sitúa el gasto medio educativo español por debajo de la media de los 35 países miembros de la CEOE.
Este mismo estudio califica igualmente el abandono escolar temprano, y aquí sí que sacamos sobresaliente, casi duplicando la media europea de aquellos que abandonan los estudios con el título la ESO; este punto hace algunos años, antes del estallido de la burbuja inmobiliaria, cuando a los jóvenes se les llenaban los ojos del dinero fácil, podría ser comprensible sino entendible, pero la situación ha cambiado poco o nada en los momentos actuales, donde como recoge el CIS «el paro» no es que sea el problema, es la realidad.

Ahora que ya tenemos un nuevo Gobierno, la preocupación del asunto de esta orfandad debe desaparecer, pero a quien realmente le cae el problema de «la educación» es precisamente a los responsables y por simpatía a todos aquellos que forman parte del Congreso y del Senado.
El Poder Ejecutivo, y el Legislativo deben de, no solo intentar, conseguir algo que desde el inicio de la democracia no han sido capaces; conseguir una Ley para la Educación que asumidas y acordadas por todos consiga establecer un periodo cuando menos de aquellos años que forman el conjunto de una educación que va, desde los tres años de inicio hasta que se sale con 20 años aproximadamente.
Salvo en aquel intento en que el Ministro Ángel Gabilondo, allá por el 2010 con un Gobierno socialista, estuvo a punto de firmarse el acuerdo, el resto de las leyes aprobadas para el asunto, han sido una especie de manual de doctrina partidista y nunca consensuada.
A mi parecer, y sin restar la importancia que tiene el aumento y consolidación de la inversión del 5% del PIB para educación, de la aportación económica, hay que sumar la ya demandada por este pendolista de «el pacto de y para la educación» y de la indispensable formación de los docentes.
Nada se habrá conseguido si se cuantifica lo económico y no se pone en valor el capital humano que forma toda la clase educativa; la trilogía para conseguir una educación con calidad debe basarse en los tres pilares que a mi entender son incuestionables e inseparables: la Ley para la educación, la dotación económica sin cicatería y la formación continua de los docentes. Sin olvidar que estos tres pilares tengan como basamento la no menos e importante labor de la familia, si bien una Ley para la Educación tendría escasa repercusión en este último elemento, sí haría con su indispensable colaboración la obtención de los mejores resultados.
Posiblemente en la próxima encuesta del CIS vuelvan a ponerse por delante aquellos problemas que más acucian a los españoles y que son de máxima y perentoria resolución, sobre todo cuando se trata del bienestar social en el conjunto de la sociedad española, aquí habría que leer: la sanidad, la dependencia, el paro, la economía doméstica, la resolución de la pobreza energética…, pero sin demora hay que dedicarle todo el tiempo que sea necesario para solución de un problema no inmediato, sino de futuro.
Si queremos tener futuro, debemos preparar a los que mañana serán el presente.